Como buena exponente de la generación X viví mi adolescencia y juventud en las décadas de 1980-1990 y debo decir con nostalgia que el cine de esta década me trae recuerdos, cómo no, y la verdad me parece muy bueno. Tal vez porque para mí el pasado fue mejor, no lo sé bien, pero varias películas hacen latir mi corazón por todo, por las historias, por los actores (que en ese entonces eran jóvenes y ahora ya son bastante maduros, si no es que han fallecido) y a la vez hacen que rememore los momentos que vivía cuando vi el filme.
Una de aquellas películas que me dejaron una huella imborrable, tanto que la recuerdo más de 30 años después, es La sociedad de los poetas muertos (1989) con Robin Williams, Ethan Hawke (todavía un adolescente), Robert Sean Leonard, entre otros. Tanto fue su éxito y su mensaje que años después hicieron de manera fallida La sonrisa de Mona Lisa con temática parecida, con Julia Roberts, Julia Stiles, Kirsten Dunst, Maggie Gyllenhaal, entre otros.
Y básicamente la trama consiste en lo siguiente: un maestro que deja huella, pero también la brecha generacional entre padres e hijos, pero también de compañerismo, poesía y además salir de lo convencional.
Porque todo ocurre en una escuela particular que admite solo hombres, ya sabes donde los padres que estudiaron ahí inscriben a sus hijos. Una de aquellas escuelas rígidas que se guían por reglas, la disciplina y la obediencia sin cuestionar nada. En ese ámbito vemos la llegada de nuevos alumnos, a un chico supertímido y reprimido, otro que desea ser actor pero sus padres tienen otros planes para él, un profesor de literatura que tiene otra visión de la enseñanza y que nos imbuye el uso del Carpe diem (Aprovecha el día) y la filosofía de David Thoreau.
Los alumnos mencionados y otros se unen en torno a la lectura de poesía, el amor, las escapadas a mitad de la noche y un poco de alcohol, son felices un tiempo hasta que se estrellan contra la realidad en la que están inmersos, la de la sociedad estadounidense de finales de la década de 1950. Pero no son los mismos que como entraron y como los conocimos al inicio de la película han sido transformados por el paso del tiempo, la belleza de las palabras, el conocimiento de sí mismos y la muerte.
Como anécdotas podemos ver al gran actor Robin Williams en papel serio y también que algunos de los jóvenes actores como Ethan Hawke, Josh Charles y Robert Sean Leonard siguen siendo amigos desde que hicieron esta película.
Dead poets society (1989). Dir. Peter Weir

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